Trastornos del espectro autista

Definición

El autismo, formalmente conocido como trastorno del espectro autista (TEA), es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por dificultades persistentes en la comunicación e interacción social, así como por la presencia de patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Estas manifestaciones aparecen desde la primera infancia (antes de los 3 años) y pueden afectar de manera variable el funcionamiento en contextos sociales, académicos o laborales.

Características

Los criterios diagnósticos incluyen:

  • Retraso o ausencia del habla (sin ningún tipo de compensación comunicativa).
  • Ausencia de respuesta al habla de los demás.
  • Falta de interés por la interacción social.
  • Contacto visual reducido o ausente.
  • Dificultades para comprender o usar gestos, posturas y otros aspectos de la comunicación no verbal.
  • Dificultad para comprender el lenguaje figurado, metáforas o expresiones abstractas.
  • Problemas para inferir estados mentales (intenciones, pensamientos o deseos) de otras personas y utilizar esa información para interpretar y predecir su conducta.
  • Uso estereotipado, aprosódico, literal y repetitivo del lenguaje en los casos de alto funcionamiento.
  • Falta de interés por juegos simbólicos o imaginativos compartidos.
  • Movimientos repetitivos o estereotipados (estereotipias).
  • Repetición de palabras o frases (ecolalia).
  • Malestar ante cambios en la rutina o en el entorno.
  • Fijación en temas muy específicos y fascinación por objetos concretos o detalles específicos (como fechas, números, mapas, etc.).
  • Sensibilidad extrema a sonidos, luces, texturas o temperaturas.
  • Puede existir un marcado déficit intelectual.
  • Disminución en la identificación de sensaciones físicas (como el cansancio o la plenitud gástrica, que se traduce en problemas de insomnio y obesidad).
  • Conductas agresivas verbales y/o físicas, autolesiones (golpearse la cabeza, morderse o arañarse).
  • Escapismo (huir sin un peligro aparente).
  • Negativismo ante órdenes o demandas.
  • Excitabilidad desencadenada por una emocionalidad positiva.
  • Pueden concurrir otros trastornos psiquiátricos, neurológicos y médicos comunes, como el trastorno de déficit de atención con y sin hiperactividad (TDAH), epilepsia, esclerosis tuberosa, ceguera, sordera, neurofibromatosis, depresión, episodios transitorios psicóticos y ansiedad.

Tipos

En la actualidad, el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) ha eliminado la clasificación de tipos que existía en el DSM-IV, integrándolos bajo el término general de trastorno del espectro autista (TEA). Sin embargo, en el DSM-IV-TR, los trastornos del espectro autista se dividían en varios subtipos: Síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo infantil (Síndrome de Heller) y Síndrome de Rett, entre otros.

Actualmente, se distinguen entre tres grados de severidad en función de las ayudas que necesita:

  • Grado 3 (necesita ayuda muy notable):
    • Deficiencia grave en la comunicación social, verbal y no verbal.
    • Extrema dificultad para modificar rutinas
    • Conducta restringida y repetitiva que interfiere notablemente en el funcionamiento en todas las áreas.
  • Grado 2 (necesita ayuda notable):
    • Deficiencia marcada en las habilidades de comunicación social, verbal y no verbal, y estos problemas en la interacción social persisten pese a las ayudas recibidas in situ.
    • Inflexibilidad en la conducta (dificultad para modificar rutinas).
    • Los comportamientos estereotipados y repetitivos resultan con frecuencia evidentes para el observador externo e interfieren en diferentes contextos.
  • Grado 1 (necesita ayuda):
    • Las deficiencias en la comunicación social causan problemas importantes si no recibe ayuda.
    • Dificultad para iniciar interacciones sociales (produce respuestas atípicas e insatisfactorias para el interlocutor y muestra poco interés en estas interacciones).
    • Inflexibilidad conductual que causa interferencia significativa con el funcionamiento en uno o más contextos
    • Dificultad para alternar actividades, así como problemas de organización y planificación.

Datos

  • Se calcula que el TEA afecta aproximadamente a 1 de cada 100 niños a nivel mundial, según la organización mundial de la salud (OMS).
  • En Europa, la prevalencia oscila entre el 0,6% y el 1,5% dependiendo del país y los métodos de evaluación.
  • El TEA es alrededor de 4 veces más frecuente en niños que en niñas.
  • Los primeros signos pueden aparecer antes de los 12-18 meses, pero el diagnóstico formal suele establecerse alrededor de los 3 a 4 años.
  • En el caso del TEA de alto funcionamiento o sin discapacidad intelectual, el diagnóstico puede retrasarse hasta la adolescencia o la vida adulta.

Tratamiento

El trastorno del espectro autista no tiene una cura, pero existen tratamientos altamente eficaces que pueden mejorar significativamente las habilidades de comunicación, la conducta adaptativa y la calidad de vida de las personas afectadas y sus familias. Los herramientas más ampliamente utilizadas son la terapia conductual (análisis aplicado de la conducta o ABA), sistemas de comunicación aumentativa y alternativa, apoyo educativo estructurado (método TEACCH), entrenamiento en habilidades sociales, terapia ocupacional y sensorial, terapia cognitivo-conductual e intervención farmacológica.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene autismo?
Para saber si tu hijo tiene trastorno del espectro autista (TEA), es importante observar ciertos signos de alerta en su desarrollo, especialmente en las áreas de comunicación, interacción social y comportamiento. Sin embargo, el diagnóstico debe ser realizado por un equipo de profesionales especializados.

¿Puede el autismo diagnosticarse en la adolescencia o en la edad adulta?
Sí, el autismo puede diagnosticarse en la adolescencia o en la edad adulta. Aunque el trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que se manifiesta desde la primera infancia, hay casos en los que los síntomas pasan desapercibidos o se interpretan de forma errónea durante la niñez.

¿El autismo esta ocasionado por las vacunas?
No, el autismo no está ocasionado por las vacunas. El origen de esta creencia se remonta a un estudio publicado en 1998 por el médico británico Andrew Wakefield, quien sugirió una posible relación entre la vacuna triple vírica y el autismo. Sin embargo, se descubrió que Wakefield había manipulado los datos de forma intencionada y tenía conflictos de intereses económicos relacionados con demandas contra fabricantes de vacunas y Wakefield fue inhabilitado para ejercer la medicina en el Reino Unido debido a su mala conducta ética y científica.

¿Hay algo que hice durante el embarazo que pudo causarlo?
No hay una causa específica ni una acción concreta durante el embarazo que pueda considerarse responsable de que un niño desarrolle trastorno del espectro autista. El autismo es un trastorno del neurodesarrollo con un origen multifactorial.